Por Joan Biskupic, CNN

La descarada redistribución partidista que se está llevando a cabo en Texas, con los republicanos intentando atrincherarse en el poder y los demócratas considerando una contraofensiva en los llamados estados azules, recibió luz verde por parte de la Corte Suprema de Estados Unidos hace seis años.

El presidente del Tribunal Supremo, John Roberts, en una opinión para un tribunal que salió 5 a 4, declaró que los jueces federales no podían revisar manipulaciones partidistas extremas en los distritos electorales para determinar si violaban derechos constitucionales.

La opinión de Roberts revocó casos que habrían permitido que dichos distritos –diseñados para favorecer a un partido político sobre otro independientemente de los intereses de los votantes– fueran impugnado

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