La asistencia del líder norcoreano Kim Jong Un a un desfile militar en el centro de Beijing, junto al presidente ruso Vladimir Putin y el líder chino Xi Jinping, es toda una oportunidad para fotografiarse. También supone una victoria diplomática clave para el presidente de China.

El líder chino se ha esforzado por proyectar el poder de su país en el escenario internacional, no solo como la segunda economía más grande del mundo, sino también como un peso pesado diplomático.

Ha enfatizado el papel de China como socio comercial estable , mientras que los aranceles de Trump trastocaron las relaciones económicas, incluso con sus mayores socios y aliados.

Ahora, mientras un acuerdo con Putin para poner fin a la guerra en Ucrania sigue eludiendo al presidente estadounidense, Xi s

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