El rostro es un rasgo de identidad muy importante. No sé cuántas veces he escuchado que las madres olvidan el dolor de parto cuando ven la cara de su bebé por primera vez, o la infinidad de ocasiones en las que mis amigas me han contado sobre el “hermoso” rostro de su novio. Y definitivamente no creo poder entender la reacción que Gregorio Samsa tuvo al despertar una mañana, tras un sueño intranquilo al verse en el espejo como un escarabajo.
Aunque nunca nadie se ha despertado convertido en un insecto, las personas se han desfigurado la cara por diferentes motivos: la guerra, por ser golpeados o azotados letalmente, por ataques con ácido o por algún tipo de accidente. Durante la Segunda Guerra Mundial, muchas personas elegían suicidarse cuando veían su cara desfigurada.
Según el Museo Na