Las comparaciones son una conducta frecuente en diversos aspectos de la vida, pero cuando se trasladan al plano de la intimidad de pareja, pueden generar consecuencias psicológicas y emocionales negativas.
Evaluar el desempeño sexual de una expareja frente al de la pareja actual puede afectar la autoestima, debilitar la confianza mutua y deteriorar el vínculo afectivo . Además, este tipo de actitudes pueden revelar que la relación pasada aún ejerce influencia sobre la vida emocional presente.
Los especialistas en psicología y sexualidad coinciden en que comparar experiencias sexuales anteriores con las actuales no solo es injusto, sino también perjudicial para la construcción de una conexión íntima saludable.
La sexóloga Esther Balac advierte que “no se trata de negar el pasado, sino de