Antes de que las historias de la realeza coparan titulares en redes sociales y reality shows, Carolina de Mónaco vivía un romance que desvelaba a su madre, Grace Kelly . La joven princesa, de apenas 20 años, se había enamorado en los años 70 de Philippe Junot, un banquero parisino de 36 con fama de mujeriego y un prontuario social que no convencía al principado.

Los Kelly-Grimaldi no tardaron en encender las alarmas. Junot, habitué de clubes nocturnos de Manhattan y París, parecía más cómodo en la bohemia que en un palacio. Frente a esa inquietud, Grace Kelly tomó cartas en el asunto: primero envió a su hija a un recorrido cultural por Ecuador, y luego armó un viaje aún más lejano, nada menos que a las islas Galápagos , con la esperanza de frenar el romance .

La jugada, sin emb

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