En medio de la hambruna y luego de la orden de evacuar la ciudad de Gaza , la Iglesia ha tomado una decisión valiente: no dejar el lugar. “Continuamos haciendo el bien, protegiendo a los niños, a los enfermos y a los heridos” , afirmó el sacerdote argentino Gabriel Romanelli.

A pesar de haber sido bombardeada el 17 de julio, la parroquia La Sagrada Familia , única iglesia católica de Gaza, sigue acogiendo a más de 500 refugiados .

Esta iglesia se ha convertido en un pequeño oasis de esperanza en medio de la dramática situación que se atraviesa la zona. Allí, el padre Romanelli, junto con otros sacerdotes y religiosas, trabajan para acoger, alimentar y atender a cientos de familias en la parroquia.

“Niños, ancianos, muchas personas enfermas o que requieren cuidados especiales, se

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