Los astrólogos señalan al seis como el número de la armonía. Es diplomático, humano y trata de unir: el cielo y la tierra, las piernas ... y el corazón. En La Vuelta, cada sexta etapa representa una jornada de concordia para los patrones del pelotón. Dejan triunfar la fuga desde 2019. Siete consecutivas ya. En la edición en la que se cumplen 90 años de la primera, han seguido la tradición.

A 40 kilómetros de meta, tocaban las campanas de la catedral de Santa María de La Seu d'Urgell. El pelotón rodaba relajado, con Vingegaard de cháchara con su compatriota Pedersen a cola del grupo principal. Su equipo, el Visma tiraba sin tirar. Exhibía mano izquierda. Renunciaba a dar un primer bocado en la general en la primera etapa de montaña, como mandan los cánones del Tour. Dejó hacer a otros.

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