Las corbatas rojas colgaban torcidas en los cuellos de varios fans. Algunos las llevaban bien ajustadas, otros las dejaban sueltas. Esa prenda, heredada de la época de American Idiot , sigue calando hoy, más de veinte años después de lanzado el álbum. Había también chaquetas negras, sombras delineando ojos cansados y cabezas de treintones y cuarentones donde ya asomaban entradas y canas. Un campo al 80% y tribunas con huecos no restaban fuerza a la imagen, porque el Estadio San Marcos estaba listo para recibir, por tercera vez, a Green Day. Previamente ya lo había hecho en 2011 y 2017.
La previa no fue caótica, apenas un par de aglomeraciones afuera. Nada desbordado. La multitud se ordenaba por franjas generacionales: adolescentes que recibieron estas canciones como herencia de sus herm