José Antonio Rodríguez Vega -conocido en los medios como El Mataviejas - trabajaba como obrero de la construcción en la ciudad portuaria de Santander, en el norte de España. Ese era su medio de vida y también el ámbito donde captaba a sus víctimas .
Ni bien incursionaba en una obra, hacía un relevamiento del barrio. Su objetivo era identificar a las mujeres mayores que vivieran solas. A partir de ahí, estudiaba sus rutinas, hábitos y horarios.
Una vez que elegía a la víctima , como cuenta una nota del sitio Cope, tocaba a la puerta de su casa y se presentaba como un técnico que necesitaba ingresar al domicilio. Podía ser un supervisor de gas, un empleado de la compañía eléctrica o un albañil.
Siempre armaba de antemano una excusa sólida. Su locuacidad y su personalidad carismát