La historia de la península ibérica, actual España y Portugal, no se entiende sin sus caballos. Estos animales han acompañado a las poblaciones humanas en la caza, en la guerra, en el comercio y en la vida cotidiana. Su importancia fue creciendo hasta convertirse en una de las señas de identidad del territorio, y las crónicas romanas ya destacaban la calidad de los caballos hispanos, que eran exportados a distintas regiones del Imperio, y siglos más tarde fueron protagonistas en la expansión colonial hacia América. La cría de caballos, más allá de su utilidad práctica, acabó siendo un factor cultural y económico de primer orden.

Pero para entender cómo se formaron esas razas tan características hay que mirar mucho más atrás en el tiempo. Un nuevo estudio, publicado en Nature, ha reconstru

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