Quien convive con un perro, especialmente si es de pequeño tamaño, es posible que haya visto esta conducta alguna vez: el animal está aparentemente tranquilo, y de pronto una de sus patas traseras da un espasmo, como si estuviera chutando un balón invisible. La escena puede arrancar una sonrisa, sin embargo, no siempre se trata de un gesto inocente y en determinados casos, esos movimientos repentinos pueden ser la pista de que algo no va bien en su salud.
Los especialistas veterinarios distinguen entre los movimientos reflejos normales y aquellos que requieren atención. Y el contexto es la clave, ya que no es lo mismo que el perro mueva las patas mientras duerme profundamente, achacable a un sueño vívido, que si lo hace despierto, o en reposo, y acompañado de otros signos como cojera, rig