Los microplásticos y nanoplásticos no solo contaminan nuestros océanos, ríos y campos, sino también los bosques, entrando desde el aire y acumulándose en el suelo forestal.
Así lo han demostrado geocientíficos de la Universidad Técnica de Darmstadt en una investigación que se publica en Communications Earth & Environment.
“Los microplásticos de la atmósfera se depositan inicialmente en las hojas de las copas de los árboles, lo que los científicos denominan ‘efecto peine’ “, explica en un comunicado el autor principal, el Dr. Collin J. Weber, del Instituto de Geociencias Aplicadas de la Universidad Técnica de Darmstadt. “Luego, en los bosques caducifolios, las partículas son transportadas al suelo forestal por la lluvia o la caída de las hojas en otoño, por ejemplo".
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