Hace un año la Uefa hizo una apuesta arriesgada: cambió el formato de la Champions League, el mejor equipo de clubes del fútbol mundial. El organismo dirigido por Aleksander Ceferin renunció a la fase de grupos tradicional, donde se enfrentaban cuatro equipos en seis duelos e implementó una suerte de “liguilla”, donde los 36 equipos clasificados se enfrentan con ocho rivales.
En la temporada pasada el torneo fue un ensayo y error. Algunos lo vieron con buenos ojos. Otros, como el exfutbolista Zlatan Ibrahimovic, así como muchos futboleros, lo miraron con extrañeza. Decían que se había perdido la “picardía” del torneo en los grupos para buscar clasificar a octavos de final y los duelos se habían vuelto aburridos.
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