La Antártida esconde muchos secretos, y uno de ellos es la presencia de una 'Catarata de sangre', que brota del glaciar Taylor y desemboca en el lago Bonney. Este fenómeno, que asombra a propios y extraños, fue documentado por primera vez en 1911 por Thomas Griffith Taylor , geógrafo, antropólogo y explorador, durante su expedición Terra Nova. Aunque el investigador atribuyó el color de estas aguas a las algas rojas, investigaciones científicas posteriores pudieron determinar la verdadera causa de este fenómeno.

Independent describe las 'Cataratas de sangre' como una inusual formación geográfica ubicada en la región de los Valles Secos de McMurdo. Como su nombre lo sugiere, se trata de un flujo de agua de color rojo, muy similar al de la sangre, que brota de manera súbita desde el g

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