El controvertido centro de reclusión para personas indocumentadas, aislado y rodeado de caimanes, quedará vacío a más tardar a finales de octubre. El cierre de la prisión en Florida, ordenada por el presidente Donald Trump, llegará luego de que la jueza Kathleen Williams denegara las solicitudes del Gobierno que han intentado impugnar una orden previa para cerrar el lugar, plagado de informes sobre condiciones insalubres y la desconexión de los detenidos con el sistema legal.

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