George Clooney, que se ha ausentado este jueves en el Festival de Cine de Venecia por problemas de salud, es un actor único. No porque en Hollywood no queden otras estrellas -se mire como se mire, Tom Cruise y Brad Pitt lo son- sino porque, a diferencia de todas las demás, él encarna un estrellato que apela a una idea del glamur extinta -recordemos que siempre se lo ha comparado con Cary Grant- y porque la adoración que genera entre el público no tiene que ver con datos de taquilla ni con publicaciones en redes sociales sino con un magnetismo más misterioso e intangible.

Sin duda ese es el principal motivo por el que el director Noah Baumbach escribió la película que este jueves ha presentado a concurso en la Mostra de Venecia teniéndolo a él en mente y para que él encarnara a

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