En la segunda función de la feria de San Atilano en Tarazona los novilleros Aarón Palacio y Félix San Román salieron en hombros tras cortar dos orejas cada uno mientras que Javier Zulueta quedó fuera del reparto al adquirir tan solo una, a pesar de perdonársele un aviso en ese novillo –el quinto– por más de un minuto.

Esa laxitud en el rigor presidencial al despreciar el texto reglamentario en lo referente a la observancia horaria fue norma y uso común así como ciertas veleidades orejeras por un presidente, Juan Pedro Sánchez Orellana, traído del sur (aquí no debe de haberlos) que se desenvolvió como nombrado de parte y que dejará su huella a nada que se esfuerce. Recuerde si acaso señor Sánchez, que en Aragón el pañuelo anaranjado no cabe en el palco pues no está permitido el in

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