No hay verano sin playa, ni playa sin algas . Es algo a lo que los bañistas del principal arenal de la ciudad, Las Canteras , están acostumbrados en ciertos periodos del año, sobre todo entre octubre y marzo. Para unos es un atractivo más; para otros, una «pequeña incomodidad» que no le resta disfrute a un día de vacaciones.

«Y ahora que empiezan las mareas del Pino, más, porque los rebosos hacen que la seba se quede por aquí», dice una de las visitantes habituales de La Puntilla que junto con un grupo de amigas se encontraba ayer disfrutando de la ligera panza de burro del final del verano.

En la orilla, una abuela vigila a su nieto mientras juguetea en el agua. «Cuando le veo que le da cosa meterse siempre le digo que son las plantas del mar. Es algo natural, como lo que se pue

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