La sucesión de elecciones de 2023 dejó un panorama político inédito en España. Al contrario que en 1995 y en 2011, la acumulación de ejecutivos autonómicos por parte del PP no fue preámbulo de su llegada al gobierno central. Pedro Sánchez consiguió ahormar una mayoría parlamentaria contra el partido ganador de las generales y seguir en Moncloa. De modo que la naciente legislatura tendría al PSOE al mando estatal y a los populares en la mayoría de las comunidades.
La cesión de competencias a estos territorios ha sido tan intensa que casi permite hablar de un poder bifronte. Alguien en el entorno presidencial debió unir los puntos. Ya sabemos que por ahí el lema siempre fue hacer de la necesidad virtud. La cara más amarga de la gestión del día a día sería para las comunidades. El Gobierno p