Nunca es fácil lidiar con una visita de Estado cuando el protagonista es un mandatario tan polémico e impredecible como Donald Trump . Pero el escenario se complica más aún cuando y el irreverente inquilino de la Casa Blanca desafía la coalición trasatlántica. La difícil misión política es la que tendrá que abordar el premier Keir Starmer al recibir al presidente estadounidense el próximo 17 de septiembre , donde el firme objetivo es estrechar lazos, velar por la seguridad de Europa y garantizar la supervivencia de la OTAN.

Cuando el pasado mes de febrero, como jefe de Estado recalcó que sería "verdaderamente histórica" y "sin precedentes". Normalmente, los presidentes en su segundo mandato suelen ser invitados a almorzar o tomar el té con el monarca, en lugar de disfrutar de toda la

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