Las artes marciales fueron el inicio del camino que ha recorrido Adriana Cruz en el ámbito deportivo desde hace 16 años y que hoy día la tiene como una de las máximas representantes de Colombia en una disciplina como el jiu-jitsu, un deporte marcial japonés.
Cruz, oriunda de San Antonio, Tolima, dejó su tierra natal junto con su hermano a la edad de ocho años, e incursionaron en un nuevo capítulo en su vida lleno de nuevas aventuras y aprendizajes, tanto personales como académicos y deportivos, que construyó en la capital del país, su hogar que le abrió las puertas para triunfar.
Un primo fue quien la incluyó en el mundo de las artes marciales cuando tenía 11 años; allí ella, cautivada por las habilidades de defensa y combate que se desarrollan por medio del ninjitsu, se dejó caut