Como todos los años coincidiendo con las fiestas de las tres capitales vascas, se ha desatado la polémica por la exaltación pública de presos condenados por su pertenencia y delitos de sangre, como miembros de la organización terrorista ETA. Digamos alto, claro y, en primer lugar, que el hecho de que en algunas txoznas se exhiban camisetas en honor de etarras que asesinaron a personas inocentes y se enaltezca a sus miembros encarcelados, es absolutamente intolerable sin matiz alguno. Está prohibido por las ordenanzas municipales, pero los alcaldes hacen la vista gorda, convencidos de que se trata de algo minoritario y de que para evitar que la cosa no vaya a mayores, es mejor mirar hacia otra parte y dejar que “la fiesta transcurra en paz”. Lógicamente las víctimas protestan y tienen toda
Las fiestas en Euskadi

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