El apuñalamiento mortal ocurrido en Málaga ha vuelto a poner sobre la mesa un asunto que nuestras autoridades parecen empeñadas en tratar con paños calientes: las armas blancas en manos de quienes no tienen otro propósito que usarlas. El presidente andaluz pide a Interior una campaña de sanciones contra quienes porten cuchillos en la calle. Suena bien en el titular, pero seamos serios: ¿qué delincuente se ha echado atrás por miedo a una multa? Esto no es dejar el coche mal aparcado, es llevar un instrumento de matar. Y cuando alguien mete en el bolsillo una navaja, no es para pelar fruta.

Aquí se pretende maquillar un problema grave con un gesto cosmético. Multar a quien lleve un cuchillo es como poner una tirita en una hemorragia. Lo que hace falta es aplicar mano dura, que quien sea sor

See Full Page