Charles Darwin reveló su teoría de la evolución en 1859, en “El origen de las especies”. Pero tardó otros doce años en armarse de valor para declarar que los humanos también evolucionaron.

En “El origen del hombre”, publicado en 1871, Darwin argumentó que los humanos surgieron de los simios. Y uno de los cambios más profundos que experimentaron fue convertirse en seres erguidos.

«Solo el hombre se ha vuelto bípedo», escribió Darwin. El bipedalismo, declaró, era una de las características más conspicuas de la humanidad.

Los científicos han descubierto algunos de los pasos moleculares cruciales que condujeron a esa característica tan notable hace millones de años. Un estudio publicado el miércoles en la revista Nature sugiere que nuestros primeros antepasados se volvieron bípedos a medida

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