Cuando Steve Jobs era CEO de Apple solía conducir desde su casa en Palo Alto hasta la sede de la compañía en Cupertino . Se trataba de un viaje de unos 20 minutos que realizaba varias veces a la semana con su Mercedes-Benz SL55 AMG. Este coche, de aproximadamente 120.000 dólares , era un capricho que muchos empresarios tecnológicos de Silicon Valley podían permitirse sin pestañear. El coche de Jobs, sin embargo, era especial por una razón.

Único . A diferencia de cualquier otro SL55 AMG que pudiera encontrarse por ahí, el que manejaba el cofundador de la firma de la manzana no tenía matrícula. Si caminando por el campus de 1 Infinite Loop te encontrabas con un Mercedes plateado en una de sus plazas de aparcamiento, ese era su vehículo. Ahora bien, durante mucho tiempo no estuvo cla

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