España ha vivido este verano de 2025 uno de los episodios más devastadores de su historia reciente en materia de incendios forestales. En apenas dos semanas, entre el 10 y el 22 de agosto, ardieron más de 358.000 hectáreas, lo que elevó el balance anual por encima de las 400.000. Una cifra inédita en este siglo y que, según los registros europeos y nacionales, coloca este año como el peor en cuanto a superficie arrasada por el fuego. El desastre se concentró especialmente en Castilla y León y Galicia, aunque las llamas golpearon también a Cataluña, Madrid, Andalucía, Castilla-La Mancha y Extremadura. En resumen: destrucción, evacuaciones e incluso víctimas mortales.

Julio: los primeros avisos

El verano arrancó con fuegos de gran magnitud ya en julio. El 2 de julio, en Torrefeta i Floreja

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