ES IMPROCEDENTE, inoportuno y casi distópico forzar la comparecencia en el parlamento del presidente de la Junta para que dé explicaciones sobre el proceder en la lucha contra la peor ola de incendios de nuestras vidas, no sólo en Castilla y León, en el conjunto de España. Es improcedente porque el fuego sigue y los incendiarios no cesan. Lo razonable, políticamente, es haber esperado no al fin de la campaña, pero sí a lo peor de verano. Y lo peor no ha acabado. El monte sigue ardiendo, devorando naturaleza y arrasando medios de vida de la España vaciada, esa a la que sólo suele acudir la política para usarla como elemento de desgaste del contrario. Más ahora, más en Castilla y León, que nos encontramos a las puertas de unas elecciones autonómicas que se celebrarán en marzo, tras concluir
Incendios: acción política y agilidad

82