¿Cómo ha reposado el recibimiento de este Premio Max? ¿Qué se te viene a la cabeza?
—La verdad es que ha sido un impulso enorme para seguir creando. No solo para continuar con esta obra, sino también como una reafirmación de que hay muchas historias importantes que necesitan ser contadas. Yo me muevo en el terreno del teatro social y creo firmemente que el teatro es un gran altavoz para hacerlo. Este premio me reafirma en la necesidad de seguir trabajando en historias que merecen ser escuchadas.
La obra se centra en el año que pasó usted ingresada en una clínica por un Trastorno de la Conducta Alimentaria (TCA). A diferencia de otras patologías, los TCA golpean de lleno en la identidad de una persona. ¿Cómo lo aborda en 'Contra Ana'?
—Sí. La clave del dolor de un TCA es que acabas perd