La dinastía imperial Han, segunda de la China unificada tras la de Qin , pasó a la historia por su estabilidad y por sentar los cimientos de la cultura y el Estado chinos. Los emperadores Han gobernaron durante unos cuatrocientos años (de 206 a. C. a 220 d. C.) en China, y el propio término han aún define a las gentes del país ( hanren ) y su lengua principal ( hanyu ).
Sin embargo, para mantener su poder tuvieron que sostener una lucha constante contra otro núcleo de poder existente en el sur: el reino de Nanyue, con capital en la entonces llamada Panyu (hoy Guangzhou, o Cantón). Alrededor de la por entonces, como ahora, bulliciosa capital comercial, el rey Zhao Tuo creó un estado independiente en 204 a. C., prácticamente al mismo tiempo que los Han se establecían como emperadores.