La anguila europea está atrapada en "una espiral de extinción" impulsada por el mercado. Cada vez queda menos, pero cuanto más escasa es, más se paga; un círculo vicioso que contribuye a la desaparición de la especie alimentado por el deseo humano y la exclusividad de la angula, su cría, cuyo precio se ha disparado de los cinco euros que costaba el kilo en 1925 —cifra actualizada a valores constantes de hoy— a los 1.000 que llega a rondar en el presente.

La Anguilla anguilla es víctima de un fenómeno que también sufren los rinocerontes, los tiburones o los pangolines, pero en el caso de estos animales "su escasez hace que quienes quieran cazarlos tengan que dedicar más tiempo y correr más riesgos", explica Miguel Clavero, investigador de la Estación Biológica de Doñana del Con

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