Ambientada en la década de los 80, la serie “Las máscaras de oxígeno no caen automáticamente” recrea las situaciones que enfrentó un grupo de sobrecargos brasileños para contrarrestar los primeros efectos del VIH en su país.
Los protagonistas, al ver la torpeza de su gobierno para crear una estrategia de salud, idearon un mecanismo para dar oportunidad a que amigos, conocidos y todo aquel que se pudiera, tuvieran acceso a la Azidotimidina (AZT), el primer antirretroviral aprobado por la FDA para combatir el virus.
Así, Fernando (uno de los sobrecargos), utilizando su ingenio, comienza con una serie de operaciones cuyo único objetivo es introducir el fármaco a Brasi l y ponerlo a disposición de quien lo necesitara, aunque esto estuviera fuera de la ley.
De esta manera, se c