Corría el año 1925 cuando un grupo de abogados independientes asumió un desafío: crear un colegio profesional, con la finalidad de afrontar los desafíos de la práctica de una manera colectiva.

Pasaron cien años e innumerables cambios sociales, culturales y tecnológicos hasta llegar a nuestros días. En este tiempo, el Colegio acompañó a los matriculados en sus vivencias cotidianas y les brindó el apoyo necesario para que puedan cumplir su esencial tarea en defensa de los derechos de las personas.

Hoy la tarea de quienes tenemos a cargo la conducción del Colegio es la de seguir brindando un marco de contención y apoyo para los matriculados. El contexto no podría resultar más complejo.

A las crisis económicas estructurales en nuestro país y la pauperización de las retribuciones profesional

See Full Page