Las pantallas se han convertido en parte de nuestras vidas y de las de nuestros hijos/as. A los adultos nos cuesta muchísimo despegarnos del celular porque lo usamos para trabajar, revisar correos e incluso relajarnos viendo redes sociales, series y un sinfín de información que nos distrae. Los tiempos cambiaron, la tecnología nos atrapa, nos abruma. Pero los chicos y las chicas siguen desarrollando el lenguaje de la misma manera. A través de la interacción de persona a persona.

El desarrollo del lenguaje no espera a que nosotros terminemos de ver ese short o de responder ese correo tan importante . Lejos de generar culpas —yo también soy una mamá a quien le cuesta manejar el tiempo en pantallas—, me gustaría traer conciencia acerca de lo mucho que nos están robando los dispositivo

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