
La selección española masculina de baloncesto inició el Eurobasket 2025 con una dura derrota (83-69) ante Georgia en Limassol, un tropiezo que dejó mucho más que un mal resultado: expuso la ausencia de un liderazgo claro en el equipo.
España, vigente campeona continental, se mostró frágil y sin carácter competitivo , lejos de esa identidad que tantas veces le permitió superar momentos adversos. La diferencia final de 14 puntos no solo compromete sus opciones en caso de empates futuros, sino que reveló una preocupante falta de reacción en pista y desde el banquillo. Sergio Scariolo fue la única voz que buscó encender a los suyos, mientras el grupo parecía resignado.
El vacío tras la vieja guardia
Con la retirada internacional de Sergio Llull , último superviviente del histórico Eurobasket de 2009, se abre una nueva etapa en la que España necesita referentes dentro y fuera de la cancha. Sin Rudy Fernández ni los pesos pesados de antaño, la España más joven desde 2006 , con cinco debutantes en grandes torneos y bases de apenas 19 años, busca aún a ese líder que asuma los galones en situaciones límite.
Ni Santi Aldama , llamado a ser referente como único NBA, ni los hermanos Hernangómez , capitanes de esta nueva etapa, asumieron del todo el mando. Aldama se mostró errático (2/10 en triples), Willy se quedó en ocho puntos en la primera parte y Juancho firmó 13, pero sin la continuidad necesaria para guiar al grupo.
Rebote y actitud, la gran diferencia
Si el rebote refleja actitud, el dato habla por sí solo: 46 capturas para Georgia, 16 de ellas ofensivas, frente a solo 29 de España . La diferencia en energía, contundencia y concentración fue determinante. La defensa tampoco logró frenar a un rival liderado por Sandro Mamukelashvili (19 puntos, 7 rebotes, 6 asistencias) y Goga Bitadze (15 puntos), mientras que Tornike Shengelia , recién recuperado de su arritmia, firmó 13 puntos y contagió a los suyos en la segunda mitad.
Autocrítica y urgencias
Tras el partido, los jugadores asumieron responsabilidades. “ No hemos salido con la dureza que requería un partido así ”, reconoció Willy Hernangómez. “ Hemos salido a verlas venir ”, admitió Juancho. “ Es inaceptable la manera en que hemos perdido ”, lamentó Aldama. Palabras duras que reflejan la frustración pero que ahora deberán traducirse en hechos.
España necesita reaccionar con rapidez. Su próximo reto será este sábado ante Bosnia-Herzegovina , un partido clave para no complicar aún más el camino en un grupo donde Grecia e Italia parten como aspirantes directos. La campeona de Europa está en alerta: los galones están ahí, pero falta quien los lleve con autoridad.