En pleno corazón de la península, entre Soria y Burgos, se encuentra el mayor pinar silvestre de Europa, más de 100.000 hectáreas de bosques comunales que, a diferencia de otros montes españoles, apenas conocen el fuego.
Y esto se debe a una tradición medieval que ha llegado intacta hasta nuestros días, llamada la Suerte de Pinos.
Una herencia que viene del medievo
El sistema tiene su origen en las Cartas Reales de los siglos XIII y XVI , cuando los monarcas impulsaron la repoblación de territorios poco fértiles para la agricultura.
A cambio de instalarse, los vecinos recibían el derecho de aprovechar los recursos forestales. Con el tiempo, esa concesión se institucionalizó en un sorteo anual que reparte entre los habitantes lotes de madera, pastos, setas o piedra.
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