Las autoridades detuvieron a 13 personas por el asesinato de los colaboradores de Brugada, como una forma de avanzar en las pesquisas, confiando en que los cateos de sus viviendas dieran información nueva

A mediados de agosto, el verano, las lluvias y las vacaciones de políticos y funcionarios dominaban la agenda pública en México. El país vivía ajeno a los meses anteriores, con el Mayo Zambada en el rabillo del ojo y las inundaciones en varios Estados elevadas a preocupación nacional. Para entonces, la policía y fiscalía de Ciudad de México, y la Fiscalía General de la República (FGR), llevaban semanas detrás de un puñado de integrantes de la red que había organizado y perpetrado, supuestamente, el ataque contra los dos colaboradores de la jefa de Gobierno de la capital, Clara Brugad

See Full Page