En rincones ocultos de Internet, miles de hombres participan en grupos privados en los que comparten fotos y vídeos de sus parejas, exparejas, amigas o incluso familiares sin el consentimiento de ellas. Son comunidades presentes en redes sociales como Facebook, Telegram o Signal, donde se intercambian imágenes íntimas o cotidianas que nunca debieron salir del ámbito privado.

El diario El País ha documentado el funcionamiento de estos grupos, que en ocasiones reúnen a decenas de miles de usuarios. Estas prácticas constituyen una forma de violencia sexual digital, basada en la cosificación y la exposición no consentida de las mujeres.

La dimensión del problema es global. Según El País, se han detectado comunidades en países tan distintos como Italia, China, Portugal o Argentina, con cifras

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