Cuando vas a un casino físico, entras y enseguida te ves rodeado de tragamonedas con sus luces y sonidos envolventes. Luego depositas dinero en una de ellas y aprietas el botón para girar los carretes, cruzando los dedos para ver si puedes ganar ese jackpot.

Si estás en casa puedes hacer lo mismo, pero cómodamente sentado en tu sofá, en pijama. La experiencia sin duda es diferente, pero el juego es muy similar. Y las diferencias en la experiencia suelen ser favorables para la versión online.

Si nos centramos en el juego únicamente, vas a ver que las tragamonedas online y las físicas tienen la misma dinámica. Giras los carretes o esperas a que los símbolos caigan y se alineen o agrupen para ganar premios.

En cuanto a la experiencia, las tragamonedas online tienen la ventaja de estar siem

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