La Armada española ha dado un paso sus capacidades bélicas, al adjudicarse la fabricación de los lanzadores de misiles antibuque NSM (Naval Strike Missile). Estos afustes, pieza fundamental en la estrategia de defensa naval, serán producidos por las instalaciones de Kongsberg Defence en Australia. La decisión de optar por el misil europeo NSM ya se conocía previamente, buscando sustituir al modelo Harpoon de fabricación estadounidense que actualmente equipa a las fragatas de la flota española.

Asimismo, el misil NSM representa una elección estratégica debido a sus avanzadas características de sigilo y precisión, lo que lo hace notablemente difícil de detectar. Esta capacidad de furtividad otorga a la Armada una ventaja considerable en escenarios de combate, especialmente contra objeti

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