Barcelona Entre las muchas consecuencias de la pandemia de la cóvido hay una que aún complica la vida de cientos de catalanes: la cóvido persistente, una condición que alarga los síntomas causados por el virus al menos tres meses después del contagio. Sin embargo, algunos afectados llevan cinco años luchando a diario contra secuelas como la niebla mental, la pérdida de memoria, el dolor articular o el agotamiento físico; los mismos años que hace que el patógeno dio la vuelta al mundo. Otros no lo saben, pero el dolor de cabeza y el dolor muscular que de vez en cuando les incapacita el día a día también pueden ser cóvido persistente. Así lo indica una investigación pionera del Consorcio Sanitario de Terrassa (CST) que ha destapado 99 nuevos casos en el área metropolitana de Barcelona de pe

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