Un sentimiento de inferioridad recorre la Arthur Ashe esta semana. Siempre cuando juega Alcaraz y siempre invade al que está al otro lado de la red. Este viernes le tocó a Darderi, que recibió el testigo de Bellucci. Venía avisado el italiano, pero la superioridad del murciano (6-2, 6-4, 6-0) se extendió y lo atrapó por completo. En la grada no se hablaba de su peinado, tampoco de las molestias físicas que le obligaron a pedir asistencia médica en el ecuador del partido, sino cuánto tardará Carlitos en rendir cuentas de su oponente. Apenas una hora y 45 minutos. Darderi entró enérgico y salió fundido.
El golf volvió a estar presente la central de Nueva York. ¿Pero esto no es tenis? Alcaraz se desenvuelve en el escenario que le pongan. De nuevo su swing presidió la celebración de una vic