Una singular estatuilla de dos sapos destaca entre los últimos hallazgos arqueológicos realizados en Vichama, una ciudad prehispánica que se desarrolló hace 3.800 años en la costa central de Perú, donde las representaciones de estos animales, así como de serpientes, revelan la presencia de agua y un posible cambio climático sufrido en esta zona ahora desértica.

Esta escultura dual de arcilla, con dos sapos dispuestos uno al lado del otro y con la mirada fija en la misma dirección, fue presentada en el Ministerio de Cultura de Perú por el equipo de la Zona Arqueológica Caral, encargada de investigar la civilización más antigua de América, que habitó en los valles costeros de Lima hace 5.000 años.

“El sapo es un animal vinculado al culto al agua, pero ya en Vichama se había encontrado reli

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