La noche del pasado sábado, Ayacucho se estremeció con una tragedia que volvió a encender las alarmas sobre una vieja, pero persistente amenaza: la mezcla fatal entre alcohol y conducción. Thalía Bonilla Barboza (35), su pequeño hijo Said (7) y su madre Elizabeth Barboza Mendoza (58) jamás imaginaron que su viaje en una moto lineal terminaría en una tragedia que marcará para siempre el rostro de la vía de Evitamiento.
Este no es un caso aislado. En los últimos días, los accidentes de tránsito en Ayacucho han tenido un denominador común: el alcohol. En cada historia se repiten patrones: exceso de velocidad, imprudencia, fuga del lugar y, sobre todo, conductores ebrios.
En la salida a Huanta, por la avenida Ramón Castilla, un motociclista en estado etílico perdió el control y terminó he