Sentirse cansado o con falta de energía es un problema común, especialmente en etapas de mayor carga laboral o tras los 40 años, cuando el cuerpo experimenta cambios que hacen más importante cuidar la alimentación. Una dieta equilibrada puede marcar la diferencia en la forma en que enfrentamos las actividades diarias, ayudando a evitar la fatiga y el desgano.
“Para mantener una adecuada energía durante el día es fundamental consumir cereales integrales como avena, quinoa, pan y fideos integrales, además de frutas, verduras, carnes magras, lácteos descremados, semillas, aceites vegetales y frutos secos. Estos alimentos aportan los nutrientes necesarios para que el organismo funcione correctamente”, explica Janet Cossio, académica de la escuela de Nutrición y Dietética de la Universidad A