
La periodista Aída Nízar ha presentado una denuncia penal ante el Juzgado de Guardia de Marbella contra Michel van Gaal , administradora de la comunidad de propietarios de Cabo Pino y ex mujer del ex alcalde de Mijas, por presuntos delitos de acoso, coacciones y contaminación acústica dolosa.
Según el escrito judicial al que hemos tenido acceso, la reportera alega que desde hace meses viene sufriendo «ruido insoportable y mecánico» procedente del aljibe comunitario colindante a su vivienda familiar (L-26) en la exclusiva urbanización de Cabo Pino , en Marbella. Nízar sostiene que estos ruidos se producen «de forma constante, intencionada y nocturna», especialmente durante las horas de descanso.
La denuncia, que incluye también al presidente de la comunidad Gianni Fienno y a las empleadas de la oficina de Cabo Pino, Maica Torres y Mirian, describe un patrón de «reiteración maliciosa» en la activación del sistema de bombeo que, según la periodista, «no responde a criterios técnicos habituales» sino a una conducta dirigida a «hostigar y perturbar» su vida familiar.
Deterioro de la salud mental
En el documento, Nízar detalla las graves consecuencias que esta situación está teniendo en su salud: «Esta situación me ha provocado un deterioro psíquico severo, requiriendo tratamiento médico con ansiolíticos y seguimiento por parte de profesionales de salud mental». La reportera asegura llevar «meses sin poder dormir» debido a los ruidos nocturnos.
Según su relato, ha enviado «más de 100 comunicaciones escritas vía email y burofax», además de realizar «cientos de llamadas» y personaciones en las oficinas de la urbanización y administración, sin obtener solución. «Lo único que me ofrecen son largas y que me vaya, así se terminan los ruidos», denuncia.
Esta denuncia representa un nuevo episodio en la cruzada que la familia Nízar, propietaria de varias propiedades en la urbanización junto a la playa de Cabopino, mantiene contra la administración por presuntas irregularidades contables y contractuales. El conflicto ha escalado en los últimos meses, con enfrentamientos directos entre las partes.
«Existe un conflicto abierto con los actuales responsables de la comunidad, derivado de anteriores denuncias presentadas por mí y otros vecinos por presuntas irregularidades en la gestión comunitaria», reconoce la propia Nízar en su escrito, añadiendo que esto «refuerza el móvil retaliatorio de los hechos denunciados».
Medidas cautelares urgentes
La periodista solicita al juzgado la adopción de medidas cautelares urgentes, incluyendo «la cesación inmediata del uso del aljibe» y la «prohibición expresa de adoptar nuevas medidas acústicas» contra su persona. También pide una valoración médico-forense de su estado de salud mental.
Nízar considera que se trata de «una estrategia de desgaste dirigida a forzar mi salida de la propiedad mediante la destrucción progresiva de mi entorno vital y mi salud», calificando los hechos como «acoso con motivación y efectos perfectamente identificables».