Más de setecientas personas se han reunido para celebrar el final de la escuela de verano de Amadiba en un festival que también ha servido para celebrar el trigésimo aniversario de la creación de la asociación. Se celebraba que, en 1995, un grupo de cuatro madres creó la organización para responder a su necesidad de poder compaginar su vida personal, laboral y familiar con el cuidado de sus hijos con discapacidad en vacaciones escolares y puentes. Tres décadas después, atiende a 1.985 personas con necesidades de apoyo, da cobertura a 1.721 familias y tiene 539 profesionales.
Las escuelas de verano , que se han cerrado este viernes, son una de las señas de identidad de Amadiba. Este verano han participado 300 alumnos, 9 en infantil y el resto entre adolescentes y adultos. El festi