En cada hilo que se entrelaza sobre una tela hay una historia que contar. Los bordados tradicionales mexicanos, reconocidos en todo el mundo por su colorida riqueza visual, no son solo expresiones artísticas: son testimonio vivo de la historia, la cosmovisión y la resistencia de los pueblos originarios de México ; son portadoras de identidad y memoria colectiva.

Los bordados han trascendido generaciones, preservando el conocimiento ancestral de comunidades indígenas de estados como Oaxaca, Chiapas, Puebla y Michoacán. Cada puntada es parte de una narrativa que comunica el entorno natural, la espiritualidad y la vida comunitaria. Para los pueblos que los crean, estas piezas representan algo mucho más profundo que una prenda decorativa: son símbolos de pertenencia, de historia y de res

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