Una mujer que residía ilegalmente en un piso se hizo pasar por su propietaria para ofrecerlo en alquiler y obtener beneficios económicos. La presunta estafadora habría engañado al menos a nueve personas , a quienes les cobraba una señal económica como anticipo para formalizar el supuesto contrato de arrendamiento. Sin embargo, una vez recibido el dinero, dejaba de responder a los mensajes y llamadas de los afectados.
El modus operandi consistía en anunciar el inmueble a través de portales inmobiliarios, concretar visitas presenciales y, posteriormente, firmar falsos contratos de alquiler. Para asegurar la reserva del piso, solicitaba un pago previo, de unos 600 euros , que las víctimas entregaban de buena fe. Luego de completar este paso, la mujer desaparecía alegando inic