Arabia Saudita y la utilización de los eventos deportivos para limpiar su imagen

El plástico nos devora. Esta en el aire, en los mares, en nuestro cuerpo. Lo expulsamos al toser, sudar, orinar, y claramente al pensar. D e ahí que construyamos realidades maleables de baquelita: noticias de plástico, discursos de plástico, políticos de plástico, dictaduras de plástico. Hace un año, Rafa Nadal alcanzaba un acuerdo con el gobierno de “plástico” de Arabia Saudita como embajador turístico del país: “Mires donde mires, puedes ver crecimiento y progreso, y me entusiasma formar parte de ello”, expresó.

Tanto entusiasmo solo puede ser comprendido porque le pagan un “pastón”. Imaginen si lo hiciera gratis, que todo ese compromiso lo asumiera sin cobrar. Pensaríamos: "Se ha vuelto loco". No le

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