El método Montessori, creado a finales del siglo XIX por la educadora italiana María Montessori, no solo es un modelo educativo, sino también una guía para diseñar habitaciones infantiles que promuevan la independencia y el aprendizaje de los niños. Esta filosofía se basa en cinco principios fundamentales para la decoración: simplicidad, orden, autonomía, libertad y accesibilidad.

Para aplicar esta metodología en la habitación del niño, es esencial que cada elemento favorezca su desarrollo y libertad para explorar. La decoración debe ser atractiva pero sencilla, con muebles y complementos que capten la atención sin saturar el espacio. María Montessori afirmaba que “el ambiente le enseña al niño como un profesor”, por lo que el entorno debe facilitar sus actividades y crecimiento.

El orde

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